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El PSOE propone la creación de un euro digital público

Ha presentado una Proposición no de Ley para evaluar la posible creación de un euro digital público, que implique “la recuperación del dinero como bien público, más estable y bajo control democrático”


No parece que a Pedro Sánchez le diera tiempo a hablar con Joe Biden de esto, pero, si sale adelante, a buen seguro que será un habitual tema de conversación. El Grupo Parlamentario Socialista ha presentado una Proposición no de Ley en el Congreso de los Diputados con la que pone sobre la mesa la posibilidad de crear un euro digital público

Concretamente, lo que se plantea es impulsar, en colaboración con el Banco de España, “la creación de un Grupo de Estudios para evaluar la posible implantación de un euro digital como moneda pública digital del Banco Central (CBDC por sus siglas en inglés), que permita ofrecer una mayor estabilidad financiera tanto a la economía española como al conjunto de la eurozona, y recupere el carácter del dinero como bien público y bajo control democrático”.

Los socialistas apuntan que, según un informe del Banco de Pagos Internacionales de Basilea, más de un 80 % de las instituciones consultadas trabajan ya en proyectos relacionados con estas CBDC.

Razones para crear una criptomoneda pública

Esgrimen 4 motivos para crear una moneda digital pública. El primero de ellos es, directamente, una crítica al Bitcoin y al resto de criptomonedas, ya que afirman que “este nuevo activo financiero no cumple los criterios para ser dinero y presenta al menos 2 grandes problemas: la elevada volatilidad en su cotización en un activo sin valor intrínseco ni respaldo público –que aviva movimientos especulativos–, y su importante impacto ambiental”. 

En segundo lugar, argumentan que una moneda digital de banco central se plantea como una alternativa pública frente a los sistemas de pago ajenos al sistema bancario y que escapan por tanto a la regulación sobre el sector. Hacen referencia a la banca en la sombra (shadow banking) y aseguran que su auge (así como el de las formas de pago alternativas) “es lo que ha motivado a las autoridades de China a desarrollar lo que sería un yuan digital, de momento en fase de proyecto piloto en algunas ciudades del país”.

El tercero de los motivos para la creación de un euro digital público es la posibilidad que este puede ofrecer para la inclusión financiera de colectivos sociales que tienen un acceso más difícil a los servicios bancarios tradicionales, o directamente no disponen de ellos. Esto es, anotan, “lo que ha motivado la creación de la primera moneda pública digital, el Sand Dollar (dólar de arena), creada en Bahamas”. 

Por último, se refieren “al declive en el uso de efectivo, tendencia acelerada por la pandemia de la COVID-19 que ha impulsado más si cabe la utilización de medios de pago digitales. El que hoy día sea posible el uso de medios de pago digitales, unido a la posibilidad de rastreo de las operaciones y con ello de su control por parte de las autoridades fiscales, ha llevado a países como Suecia a desincentivar el uso de dinero en efectivo frente a los pagos digitales con la pretensión de que el uso de monedas y billetes físicos termine por extinguirse. Con ello se verían seriamente dificultados el fraude fiscal y la economía informal. Sin embargo, la desaparición del dinero en efectivo plantea que todo el dinero en circulación fuese bancario y privado, lo que implicaría una mayor inestabilidad que justamente trató de minimizar la creación de los bancos centrales, tal y como los conocemos hoy. Y así, mientras que ante la inseguridad hoy podemos cambiar la cuenta de un depósito bancario de 100 euros por un billete por dicho valor monetario, sin dinero en efectivo esa alternativa se desvanece, teniendo un dinero puramente privado y más inseguro”.

La creación de una criptomoneda pública en España “no implica la nacionalización del sistema bancario”

El dinero digital, señalan, “implicaría la recuperación del dinero como bien público, más estable y bajo control democrático, al estar bajo el control de un banco central como autoridad monetaria, independiente, pero igualmente sometida, como en la actualidad, en última instancia al control por los representantes de la ciudadanía, que marcan sus objetivos de política monetaria.

La creación de un euro digital en España, advierten, “no implica ni la nacionalización del sistema bancario ni la estatalización del crédito. En las distintas variantes que se plantean, desde una CBDC directa, con cuentas abiertas directamente en el banco central, hasta otras modalidades híbridas o intermediadas, la actividad privada de crédito no desaparece, sino que es más segura en la medida en que está completamente separada de los depósitos de los ahorradores, ni tampoco la creación de dinero depende de la expansión crediticia, con el consiguiente riesgo de crisis bancarias por sobreendeudamiento privado. Tampoco desaparecerían los medios de pago privados”. 

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